miércoles, 14 de marzo de 2012

Primer contacto



Sentado en uno de los bancos del centro del parque y vestido elegantemente, miraba a su alrededor con aburrimiento, aquella humanidad estaba cada vez mas corrompida y en aquel momento apenas le guardaba entretenimiento alguno el buscar un ser en el que poder hallar un mínimo de su interés. Tan solo buscaba un reto que se pusiera a su altura... Jóvenes humanos de ambos sexos cruzaban por enfrente, todos presumiendo en mente y viva voz su cuna noble, de los grandes deberes y obligaciones que llevaban a sus espaldas, de la castidad que guardaban ante la espera de un matrimonio acordado mientras aguardaban a que sus progenitores se dieran la vuelta para lanzar miradas hambrientas a quien se cruzara en su paso. Enarco una ceja ante las cavilaciones indecorosas que capto hacia su persona y giro su rostro buscando al responsable de dichos pensamientos impuros... Cuando la mirada de un joven pelinegro choco con la del demonio, todos los colores subieron a su rostro delatandose a si mismo provocando en el mayor una sonrisa ladina. Volvió su vista al frente y negó suavemente con la cabeza, [i]los humanos son como ratas, solo deben de oler el queso para sentirse atraídos hacia su propia muerte[/i].

Y otro día mas pasaría sin encontrar nada de provecho que poder hacer pues ninguna de aquellas miseras almas merecía su atención, otro día sin importancia alguna, uno mas de aquella hermosa eternidad de la que disfrutaba como un dulce. Barrer la humanidad extendiendo aquello que era [i]prohibido[/i] y se veía sucio a los ojos de aquellos seres que se hacían llamar ángeles, hacer del pecado algo natural, provocarles que aquella pulsion llamada tentación sea necesaria para los humanos en su día a día, crearles la necesidad de mantener su cuerpo por encima de la mente, la necesidad de atesorar los bienes mundanos y necesidad de los placeres carnales. Hacerles caer en la tentación, la debilidad ante el placer y el dolor, enseñarles el libre albedrío y llenarse de satisfacción al ver como ellos solos se orientan hacia la opción que mas apuñala a su alma. Controlar sus pensamientos, darles a nacer y guiarles hacia un destino que les condenara cual titiritero mueve los hilos de su muñeco... La simple idea de un alma humana intacta y a la que poder marchitar le hacia temblar.

Un nuevo pensamiento se cruzo por su mente haciéndole sonreír levemente. Se levanto de donde estaba y comenzo a caminar internándose en las calles de la ciudad en busca de un objetivo fijo, pues hacia tiempo que no veía a su pequeña dama...

Levanto la vista y allí estaba, como otras muchas veces tumbada al sol que daba en aquel balcón-Abandona lo que tienes y vente conmigo-le susurro melosamente a la gata de negro pelaje llamando la atención de esta. El animal se levanto, movió la cola y se agazapo antes de saltar a los brazos de este. Se retorcía siguiendo las caricias que el demonio le proporcionaba maullando suavemente. Una sensación extraña recorrió su cuerpo y alerto sus sentidos provocando que su atención se apartara del felino y su rostro se girara buscando a la razón de ello. Razón que pronto encontró destacando entre el resto de seres que paseaban cruzando aquella misma calle. A pesar de la gran distancia en la que se encontraban, sus ojos no pudieron evitar fijarse en toda ella, sus sentidos le clamaban la naturaleza de aquel grácil ser, observo sus movimientos, su figura, su rostro...todo en aquella criatura se veía bellamente perfecto... El tiempo, en un extraño acto generoso, se ralentizo a su alrededor haciendo que todo ocurriera con una lentitud anormal, dejándole que pudiera grabar en su mente cada detalle de aquel inocente ser que se había cruzado en su camino.

Noto como el animal clavaba las uñas en su mano reclamandole la atención que le había perdido tras quedarse ensimismado con aquella criatura.-Celosa...-le recrimino con una sonrisa mientras la dejaba en el suelo donde antes la había encontrado descansando.-Cuando tenga tiempo volveré a verte pequeña... extrañame mientras tanto...

Guiado por la curiosidad, camino siguiendo los pasos de aquel ser, una curiosidad que palpitaba ansiosa en su interior en aquel momento, una curiosidad que le dirigía hacia lo prohibido con un deseado cebo... Paro sus pasos y bajo su vista, agachándose y recogiendo aquello que había en el suelo. Lo puso frente a sus ojos inspeccionando, tomando cada detalle aquella brillante y pulcra pluma blanca que se había desprendido de aquella joven. Torció sus labios con una sonrisa y con cuidado, guardo aquel delicado fragmento del ángel en uno de los bolsillos de su chaqueta, dándose la vuelta y caminando en dirección contraria, perdiéndose entre el resto de humanos y finalmente desapareciendo.


CRÉDITOS:
Texto:  Sebastian Michaelis [New Kuroshitsuji RPG]

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